Stonehenge

Los lugares sagrados para un asesino nunca son los mismos que para cualquier otra persona. Es más, es probable que, para el homicida de masas, ese altar de sacrificio de toda religión —¿no es acaso una religión el asesinato?— es para él su obra de gigante, su crómlech, su templo de Apolo, el lugar divino donde los sacrificios siempre están justificados. Profundizaré en la cuestión.

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This entry was posted onDiciembre 4th, 2007 at 16:40. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can Leave a response, or Trackback.

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