Sirena/feed

San Miguel de Aiguilhe de Puy

No sé cómo pero decidimos salir a comer al campo. Desde luego, el tiempo acompañaba y era grata la compañía. Tortilla preparada, bocatas hechos, cervezas frías y un magnífico sol… El camino era largo y mantuvimos una tendida conversación aunque nada profunda. Al llegar al lugar, extrañamente presidido por la estatua de una , había comenzado ya una gran contienda que amenazaba en convertirse en una riña muy acalorada. Ajenos al comienzo de la misma, poco nos incumbía ni la causa, ni los contrincantes, ni los resultados y, alejándonos de la refriega nos dispusimos a extender nuestro mantel de campo y nuestras frescas y apetecibles meriendas. Lo hicimos a pocos metros de la arena en que los rivales se batían para saciar nuestra curiosidad, más hambrienta, si cabe, que nuestros estómagos. Y desde luego le dimos merienda para deglutir. Al parecer un asunto de cuernos. Una mujer morena, generosa y apasionada ha quedado embarazada y el marido, sabedor exclusivo de su propia impotencia, arroja sus cuernos contra todo aquel que mira con agrado a su mujer. Una vez situados en la escena, ninguno de nosotros logra apartar la vista de los generosos pechos de aquella morena, esperando a ser retados en duelo pues, como boxeadores que somos, necesitamos un “saco” para nuestro entrenamiento vespertino y un seno que nos consuele tras la lucha.

Sirena

Cuántos cuentos de terror nos contaron.

Wirth, Oswald

“I wish I could fly, into the sky …”.

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