Deja que el agua
corra entre nosotros.
También el sudor
y las caricias.
Que el bello amanecer
nos encuentre
sobre la verde hierba,
en el prado del paraíso,
en sábanas de nieve
en primavera.
This entry was posted onFebrero 27th, 2007 at 23:16. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can Leave a response, or Trackback.